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West SemiDios


Mensajes: 2830 Fecha de inscripción: 05/12/2009 Edad: 30 Localización: Where the shadows run from themselves
Hoja de Personaje Nombre: Jeremy West Edad: 25
 | Tema: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 4:16 | |
| Me auto-plagio este tema, que estaba originalmente en otro foro, porque me parece que vale la pena.
Siempre me fascinaron las anécdotas relacionadas con la historia de cada familia. Tengo el convencimiento absoluto de que podrían escribirse novelas interminables con ellas. Historias de amores, dolores, migraciones, trabajos extraños, etc.
Dejá la tuya.
Yo empiezo con mi abuela paterna.
Mi abuela paterna nació en Río de Janeiro. Era una adelantada para su época en muchos aspectos. Hija de padre inventor, le gustaba jugar con varones y no toleraba a las niñas de su época y clase social. Era artista, escultora. Desde muy joven paseó por el mundo y hablaba por lo menos cuatro idiomas. Quedó embarazada de mi papá mientras tenía un affaire con un hombre casado (aunque no le gustaba en absoluto hablar de eso). Su familia no estaba nada contenta y ella decidió venir a Argentina, donde conoció a un ex-sacerdote italiano que había sido capellán en la Segunda Guerra Mundial. Para sorpresa de todos, se casan. Él cría a mi papá como si fuera el padre, tienen otra hija. Él se dedica a la pintura. Cuando mi papá y mi tía ya están empezando a dejar atrás la adolescencia, ella decide traer a un niño huérfano a pasar las fiestas con ellos, siguiendo una extraña iniciativa del gobierno provincial. Va a buscarlo. Le dicen que ya todos los huerfanitos se fueron con otras familias. Pero no. Queda uno, en un rincón, convencido de que será el único que pase las fiestas en el orfanato. Se encuentran. Lo lleva a la casa. Al término de las fiestas, propone una votación familiar: ¿lo adoptamos? Por 3 votos a 1, se queda . Un día, su esposo le dice que tiene posibilidades de exponer su obra en su Italia natal. Se va por un par de meses. No vuelve jamás. Pero se escriben cartas en italiano todas las semanas hasta que él muere, casi 20 años después. Ella se convierte en abuela por primera vez, conmigo. Y es la mejor del mundo. Siempre tiene un proyecto nuevo: talleres literarios, de crochet, de psicología, de natación... Va en bicicleta a todos lados, cubriendo distancias enormes con una energía envidiable. En su casa se respira arte, pero el arte no es sublime y lejano, es cotidiano y terrenal. Es manos sucias de arcilla, libros antiguos de zoología o antropología puestos sin problemas en mis manos de 6 o 7 años. Juega conmigo sin parar: a las damas y el ajedrez, a los indios (y me enseña a tirar cuchillos para que se claven de punta), a los piratas. Me abre las puertas de su taller de escultura y me enseña a modelar, a usar las estecas, a esmaltar. Me muestra que los esmaltes, pobres polvos sin color, cobran vida en el horno y emergen brillantes y orgullosos. Me enseña a comer ciruelas borrachas de sol, trepándome al árbol del jardín. Y a hamacame debajo de la vid. Acepta que le traiga renacuajos para hacer un estanque y los saluda cuando ya son sapos que se comen los mosquitos. Cocina como los dioses. Y cuando algo sale mal, como esa torta que se nos desgajó en el horno, siempre apela a la creatividad y la rebautiza "Ruinas de Pompeya", para después contarme la fascinante historia del pueblo tragado por el volcán. Sabe todo, pero siempre está dispuesta a aprender más. Y voy a poner un punto final acá, antes del Alzheimer que la fue apagando de a poco. Esa es la historia de mi abuela, o una pequeña partecita de ella. |
|  | | Acid Burn® Diosa Ácida


Mensajes: 1462 Fecha de inscripción: 28/11/2009 Edad: 34
Hoja de Personaje Nombre: Acid Burn Edad: 25
 | Tema: Re: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 12:21 | |
| que linda historia!!!!!!! AMO A TU ABUELA! Ojala la mia hubiera sido asi  A ver... empiezo por donde me salga jajajaja y aclaro que será largo.... Por parte de madre: Mis abuelos maternos nacieron en Praga (Checoslovaquia) en 1909 y 1911. No se ni como se conocieron ni nada de nada. Cuando estalló la 2da guerra mundial mi abuelo se fue a Buenos Aires a establecer su puesto de trabajo en una importadora/exportadora multinacional y buscar casa para llevar a mi abuela con él. Entre medio, los nazis agarraron a su madre y su hermana y las llevaron a algun campo de concentración. Creo que en el año 39 (creo) viajaron a Buenos Aires mi abuela y su mamá para instalarse. Vivieron un tiempo en Capital Federal, pero mi abuela hizo un arreglo con mi abuelo: "vos te querés mudar a Vicente Lopez por los arbolitos y la casa de 2 plantas? Yo quiero a cambio un hijo" (que mi abuelo no queria). Así nacio mi mamá, hija única por supuesto, en 1943. Fue a uno de los mejores colegios del país (en su época al menos) y hablaba 4 idiomas: checo, alemán, francés e inglés. Este ultimo con tanta facilidad que solian preguntarle en que parte de USA/UK habia nacido (cambiaba el acento de acuerdo a la persona que tenia enfrente). Con 6 años le detectaron un angioma en la axila izquierda y no tuvieron mejor idea que llevarla a USA para darle rayos X para quitarlo. Eso le causo una atrofia en todo el brazo, que le quedó mas corto y casi sin musculatura, pero que podía usar perfectamente sin problemas. A los 16 años terminó su secundario de inglés (con compañeras de 18) y mis abuelos la mandan a UK para que practique. No tiene mejor idea que enamorarse de un negro (sisi, de los de africa o caribe) y mi abuela se la lleva de vuelta a Argentina. Con 22 años conoce a un hombre al que se cruzaba todos los días en el tren para ir a laburar, se enamoran y se casan. De esa union nacio mi hermano Juan Andrés en el 67. La relación no se porque no fue muy buena, y cuando mi hermano tenia 3 años, se separan. Mi vieja se fue a vivir a San Isidro sola con mi hermano y empieza una relacion con un fabricante de perfumes que viajaba por todo el mundo. Un dia cuando mi vieja llega a su casa de laburar se lo encuentra a dicho perfumista en la cama............ CON OTRO HOMBRE! jajajajaaj Unos 4 o 5 años más tarde conoce a mi viejo... Por parte de padre: De mis abuelos no se nada salvo los nombres. Mi viejo nació en Galicia en 1933, último de 4 hermanos (las 2 mujeres murieron de bebés). Hijo de campesinos en esa época de Guerra Civil y pobreza tenía dos opciones: o cura o militar. Mis tíos eran: cura - militar - cura... A mi papá lo mandaron a un internado Jesuita a los 10 años y de ahí sólo salía 15 días al año para ir de vacaciones a su casa con su "familia". Con 22 años se ordenó sacerdote con además 4 títulos (profesor de lenguas antiguas, profesor de teologia, profesor de filosofia y licenciado en recursos humanos). Fue cura hasta no se bien qué edad, pasando por Roma y Republica Dominicana. Es ahí donde se da cuenta que, además de gustarle las mulatas, quiere dejar de ser cura porque su labor humanitaria puede hacerla igual sin la sotana. Vuelve a España y comunica a su familia que abandona la orden (previo pedido de autorización al Papa Pablo VI). Como es de esperar, a su familia esa decision no le agrada en lo mas minimo, así que mi viejo emprende la retirada hacia Argentina. Aterriza en Salta y consigue un puesto en la Universidad Catolica como decano de no se que facultad (creo yo que de Filosofia). Conoce a una mujer y se casa, pero decide separarse cuando ve indicios de que la señora estaba un poco "tocame un vals" (le dispara y por suerte le pifia). Pasa por Santiago del Estero y labura en un colegio católico, escribe articulos para los diarios, prepara a los profes de la Universidad Catolica de Santiago y demás yerbas. Ahí se hace intimo amigo de un ex-jesuita que conocia a mi vieja por haber laburado con ella en Ford. Así es como se conocen mis viejos a mediados del 75. El resto de la historia la contaré después, solo les dejo un dato: a las 6 horas de haberse conocido, deciden "casarse" (imposible en esa epoca porque no estaba aprovado el divorcio y los dos ya estaban separados). - We're born alone, we live alone, we die alone. Only through our love and friendship can we create the illusion for the moment that we're not alone. - Orson Wells - Scars remind us where we've been, they don't have to dictate where we're going. - Lt. Rossi |
|  | | cami.litabis Muffin

Mensajes: 3 Fecha de inscripción: 06/03/2010
 | Tema: Re: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 12:51 | |
| interesante historia tiene pinta de libro  |
|  | | Pixie Diosa Mala Malísima


Mensajes: 2918 Fecha de inscripción: 08/12/2009 Localización: Neverland
Hoja de Personaje Nombre: Bazooka (Noam Dayan) Edad: Desconocida
 | Tema: Re: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 15:27 | |
| Croft, interesante choreo. Ya te dije en su momento que me encanta la historia de tu abuela. Una grande [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]. Me gustaría escuchar/leer en algún momento, si te animás, la de tu mamá. Acid, además de esas cosas de película, si hay algo que queda en claro con la historia de tu familia es que son nómadas. Seguramente el día que dejen de conocer mundo el planeta se detendría. |
|  | | Acid Burn® Diosa Ácida


Mensajes: 1462 Fecha de inscripción: 28/11/2009 Edad: 34
Hoja de Personaje Nombre: Acid Burn Edad: 25
 | Tema: Re: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 15:40 | |
| | Pixie escribió: | Acid, además de esas cosas de película, si hay algo que queda en claro con la historia de tu familia es que son nómadas. Seguramente el día que dejen de conocer mundo el planeta se detendría. |
Y si, somos nómadas.... y eso es algo que hace que nuestra relación (entre mis hermanos y yo, mi viejo y yo, etc) sea "diferente" cosa que muchos no entienden. - We're born alone, we live alone, we die alone. Only through our love and friendship can we create the illusion for the moment that we're not alone. - Orson Wells - Scars remind us where we've been, they don't have to dictate where we're going. - Lt. Rossi |
|  | | West SemiDios


Mensajes: 2830 Fecha de inscripción: 05/12/2009 Edad: 30 Localización: Where the shadows run from themselves
Hoja de Personaje Nombre: Jeremy West Edad: 25
 | Tema: Re: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 21:04 | |
| | Pixie escribió: | Croft, interesante choreo. Ya te dije en su momento que me encanta la historia de tu abuela. Una grande [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]. Me gustaría escuchar/leer en algún momento, si te animás, la de tu mamá.
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Mis choreos siempre valen la pena  La de mi mamá, maldita bastarda? En qué dilema me ponés. Yo sé que en este momento estoy súper feliz y relajada y que cuando termine de escribir voy a estar arrastrándome por el suelo. Pero me debo a mi público, qué se le va a hacer.
Aclaro que no sé si voy a ser capaz de hallar el tono indicado para esto.
Mi mamá fue la primera hija de Robert y Lena. Robert había nacido en China, hijo de un irlandés y una polaca que emigraron allí cerca de alguna Guerra Mundial. Hablaba ocho idiomas pero pensaba en inglés. Viajó por medio mundo antes de terminar en Argentina. Trabajaba en una empresa marítima, donde conoció a Lena, una belleza clásica nacida en Aruba, descendiente de holandeses. Resumiendo, se enamoraron. Robert era altísimo, ya estaba quedándose pelado y tenía las orejas más grandes que vi, pero tenía manos grandes y fuertes -que rodeaban la cintura de Lena hasta hacerla sentir que nada malo podía pasar nunca jamás- y unos ojos azules más profundos que cualquier océano. Los dos eran forasteros en esta tierra y juntos tuvieron la ilusión de haber encontrado un hogar entre tanto desarraigo. Se casaron, rodeados de los poquísimos parientes que tenían acá -la hermana mayor de Lena y su esposo, básicamente. Y al tiempo nació mi mamá, Diana, una bebé hermosa de cabellos dorados y suaves y enormes ojos azules. Yo creo que deben haberla mirado y pensado que no había nada más hermoso en este mundo. Pero debajo de esa belleza quizá ya se removían los demonios que la acosaron toda su vida. Un año después de Diana llegó Richard y los celos y el odio. No podían verse. Nunca pudieron. Unos años después nació Karin -mi tía preferida, mi hada madrina, pero esa es otra historia-, la única parecida a su madre, la luz de los ojos de mi abuelo. Y entonces un doctor le advirtió a Lena que no podía volver a quedar embarazada, que las complicaciones pondrían en riesgo su vida. Pero, por alguna razón que desconozco, ella no escuchó. Y nació Alan, el benjamín, 9 años menor que mi madre. Pero hay advertencias que es peligroso no escuchar y Lena murió 10 días después de dar a luz. Yo pienso que ese fue el momento en el que los demonios despertaron, pero hay quienes dicen que siempre estuvieron ahí, que había sido una niña difícil y extraña. Es cierto que en las fotos familiares, antes de que llegara la muerte a quedarse en la casa, su mirada era distinta de la de sus hermanos. Misteriosa, oculta, peligrosa. Como si hubiera nacido sabiendo dolores que ningún niño debería conocer. Pero, nuevamente, son solo suposiciones, reconstrucciones sin sentido. Lo cierto es que tras la muerte de su madre, Diana pensó por primera vez en el tren. Se acercó a las vías -había crecido con la presencia siempre constante de ese dragón urbano, humeando y rugiendo a su paso por la estación, a escasos cien metros de la casa- y sintió la atracción irresistible del vacío, de la nada. Muchos años después varias personas, ella incluida, me relataron esta primer coqueteo con el suicidio. Pero no tengo detalles. No sé si estuvo ahí, parada en las vías, esperando el golpe letal hasta que un transeúnte la arrebató del frío. O si solo fue mental y después contó esta fascinación de una forma tan convincente que le creyeron. Pero algo sucedió por primera vez a sus 9 años, hubo una muerte y hubo un tren. Y hubo un destino que tomó forma y fue una forma cruel. Mientras, mi abuelo estaba sobrepasado por la muerte de su esposa y por tener a tres niños de menos de diez años y un bebé a los que no tenía idea de cómo cuidar. Así fue que mi mamá y mi tía fueron pupilas al Santa Brígida, colegio que por ese entonces solo aceptaba en su alumnado a descendientes de irlandeses. Mi tía se adaptó en seguida a la nueva rutina. Mi mamá la odió. Y no escondió en absoluto ese odio, esa furia ante algo que consideró un abandono imperdonable. Planeó todas las travesuras y todas las manipulaciones habidas y por haber. Pero no hubo caso. Siguió encerrada en ese colegio con ínfulas de castillo medieval, rodeada de monjas y leyendas y de amigas con nombres sajones. Mi abuelo nunca volvió a casarse. ¿Para qué? Contrató a una joven humilde que cuidó a sus hijos como si fueran propios y que hoy es, indiscutiblemente, mi abuela. Y tomó la costumbre de trabajar toda la semana y esperar a la noche del viernes, en la que finalmente podía tener su tiempo para él y su ritual: prender la televisión en blanco y negro y tomarse, en silencio, una botella de whisky mientras miraba programas cómicos. Era un alcohólico triste, que no hacía daño más que a su hígado. Pero ella miraba a ese padre al que amaba aunque jamás se sintiera completamente cerca de él. Quizá la primera vez que mojó sus labios en la amargura dorada del whisky fuera exactamente para eso: para sentirse más cerca de él, para compartir su olor. Pero pronto hubo otras excusas y nunca se acabaron. Cuando llegó a la adolescencia, Diana era bellísima. Y si sumamos eso a su mente torturada y su necesidad de ser adorada por otro para dejar de sentirse tan vacía, no es de extrañar que haya sido basntante precoz en el amor. Su primer novio fue Héctor, a los 14 años. Era el primo de una compañera de colegio y ya en ese entonces tenía unas canas que lo hacían parecer mayor y más peligroso. Pero supuestamente fue un noviazgo hasta sano, largo, con participación de ambas familias. Cuesta creerlo, al menos a mí, habiéndolo conocido 20 años después y sabiendo que es una de las personas que mataría sin dudarlo de tener la oportunidad. Dos años después la relación terminó, por motivos que desconozco. Quizá ella estaba aburrida. Probablemente. Lo cierto es que empezó a salir con Billy, que era la pesadilla de todo padre. Drogón, hippie y muy sexualmente activo, Billy se convirtió en toda una preocupación para mi abuelo, para gran alegría de mi madre. Para alejarla de él, Robert tuvo una idea poco inteligente. Le presentó a un compañero de trabajo de él, que tenía edad para ser su padre. Y así mi madre dejó al hippie fumón por el cuarentón trajeado. No sé cuántos más hubo antes de mi padre. Supongo que varios. Entre ellos a César Isella, cantor de protesta, revolucionario y pelilargo, que estaba de hecho en el cumpleaños de mi madre el 24 de marzo de 1976, cuando se enteró del golpe de estado que le cambió la vida, a él y al país entero. Pero a los 21 años, Diana conoció a Roberto, un joven introvertido, amante de los libros, la fotografía y el fútbol. Habían vivido toda la vida separados por apenas una estación de tren: ella vivía en Palomar, él en Hurlingham. Pero se conocieron en el sur, porque por qué no complicar algo si se puede. Tras un tiempo de noviazgo,él le confesó que era virgen. "¿Vos también?", le preguntó, convencido de la inocencia absoluta de su diosa rubia. Mi madre fue brutalmente honesta. Y él se fue, horrorizado, acusándola de puta. Pero volvió, arrepentido y la reconciliación pronto derivó en casamiento. Ella, amante de la sensación de la barba de su hombre contra su piel, me relató el momento en el que lo vio, esperándola ante el altar afeitado y con un traje azul que desentonaba violentamente con sus zapatos marrones. "Casi me doy vuelta y me voy". Se fueron de luna de miel. Ella empezó a estudiar Magisterio y él a trabajar como fotógrafo y periodista de Naturaleza. Vivieron un tiempo casi idílico de diversión y viajes a Aruba y Estados Unidos, donde vivían parientes de ella. Y a los 23 años, a pesar de estar usando un DIU, una noche en sus brazos ella le pidió que le hiciera un hijo. Y él, siempre sumiso, cumplió. El obstetra que siguió su embarazo me llamaba 3%. Ellos jugaban con llamarme Lucas Martín. Un 19 de junio nací y después de barajar algunas opciones como Eileen y Triana, me llamaron Romina, por la hija de Tyrone Powell. Era una bebé tranquila y sonriente. Mi abuelo les regaló una casa en Palomar con un jardín enorme y allí pasamos los primeros meses de mi vida. Felices quizá. Pero no todo era un lecho de rosas. Cuando yo tenía 7 meses, Diana y Roberto viajaron a Sudáfrica, por un encargo de trabajo de él. Y él volvió a escandalizarse cuando un primo de ella, que estaba de paso por el continente africano, les ofreció un porro que ella no tuvo problemas en aceptar. Y se preocupó cuando las salidas a cenar con su mujer terminaban, cada vez más seguido, con él ayudándola a caminar hasta el hotel porque ella estaba tan borracha que no podía mantenerse parada.
Stop. Este debe ser el post más largo de mi vida. Creo que es momento de decir "continuará". |
|  | | Pixie Diosa Mala Malísima


Mensajes: 2918 Fecha de inscripción: 08/12/2009 Localización: Neverland
Hoja de Personaje Nombre: Bazooka (Noam Dayan) Edad: Desconocida
 | Tema: Re: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 21:16 | |
| Quizás el que sigue sea más largo. Seguramente el más esperado. Perdón por ser una maldita bastarda. Hay historias que esperan ser contadas y creo estar delante de una. Gracias por compartirla [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] |
|  | | Lisa SemiDiosa


Mensajes: 4090 Fecha de inscripción: 06/12/2009 Edad: 30 Localización: Buenos Aires
Hoja de Personaje Nombre: Lisa Edad: 24
 | Tema: Re: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 22:19 | |
| Ayyy, la contás tan bien! Me dan ganas de que escribas una novela. Posta. Seguí! Dale! Just say yes, you little arsonist... Speak the words I wanna hear to make my demons run. |
|  | | West SemiDios


Mensajes: 2830 Fecha de inscripción: 05/12/2009 Edad: 30 Localización: Where the shadows run from themselves
Hoja de Personaje Nombre: Jeremy West Edad: 25
 | Tema: Re: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 23:14 | |
| Bueno, vamos con un poquito más. Pero contar toda esta historia me llevó tres sesiones enteras de terapia, y mucho más resumida que acá. Así que no esperen que escriba todo junto porque es una Biblia.
Habíamos quedado en Sudáfrica y Diana tambaleándose en alguna vereda y Roberto, tan inocente él, tan alejado de su oscuridad, sin saber qué hacer. Esas escenas se repitieron a la vuelta del viaje. Y cada vez era un poco peor. Y su sensualidad constante, su forma tan inapropiada de coquetear con los amigos -de él, de ella, de cualquiera. Mi papá tenía sus propios vericuetos, sus pequeñas tormentas, pero en definitiva era un tipo sencillo con una moral de hierro. Y en algún momento entendió que ella era inmanejable. Y un día volvió a la casa y le dijo que tenían que separarse porque él había besado a otra mujer en la parada de un colectivo. La otra era morena y generosa, compañera de redacción, militante e insignificante. Nunca pasó más entre ellos que ese beso clandestino, pero él era un tipo de honor -o quizá un cobarde que necesitaba una excusa- y le pareció inaceptable continuar con una relación que había mancillado. Se separaron. Yo tenía unos dos años. Él me contó una historia de una gaviota que había crecido en un estanque y de pronto sentía que se ahogaba allí y que necesitaba mar mientras yo desayunaba copos de maíz. Lloró, siempre lloraba en esos momentos. Ella no, aunque siempre lloraba. Él venía varias veces por semana a contarme un cuento para que me durmiera. A veces se quedaba y dormía con ella. Ella se mudó primero a un departamento en Palomar. Mi único recuerdo de ese entonces es que un día volví de pasear con mi padre y había un hermoso cachorro de cocker. Ella me dijo que se llamaba Bundo e iba a ser mi perro. Lo amé desde el principio, le di de comer maní en la boca y como no le gustó, me lo comí yo. Me acuerdo todavía de su aliento a cachorro como uno de los olores más lindos de este mundo. Era mi perro, iba a ser mi compañero inseparable. Tres días después lo regaló y me dijo que se había escapado cuando lo sacó a pasear. Poco después, cuando yo tenía tres años, mi abuelo murió. La historia oficial diagnosticó un ataque al corazón. Los rumores decían cirrosis. Eramos varios en la casa grande, tantos que entre el llanto y las corridas casi se olvidaron de mí. Cuando llegó mi papá debo haber creído que finalmente alguien me iba a explicar por qué todos lloraban y qué significaba estar muerto y por qué mi abuelo estaba acostado en la cama sin moverse aunque ya era pasado el almuerzo. Pero no. Llegó y se sentó a llorar, desconsolado. Eventualmente mi abuela paterna vino al rescate y me llevó a su casa tibia, con olor a apfel strudel y libros viejos y magia y pude volver a ser chica. La muerte de mi abuelo fue la última excusa que mi mamá necesitaba para sumergirse de lleno en el whisky y demás mata-penas. Cuando yo tenía 5 años, compró una casa en Villa del Parque. Hermosa, llena de ilusiones. Pero no la escrituró y años después ese sería uno de sus mayores errores. Siguieron años en los que alternó su trabajo como docente en el Santa Brígida y su forma tan particular y absoluta de quererme, en la que sonreía y para mí salía el sol o en la que me traía todos los viernes un pitufo distinto para mi colección, con borracheras y relaciones con personas no del todo apropiadas. Yo la amaba. No había nadie en el mundo tan hermoso y frágil como ella. Sostenía con plena seguridad que la quería más que a nadie. Y la cuidaba, generalmente de ella. Incluso dormía con ella siempre que podía, argumentando un exagerado temor a la oscuridad, aunque en otras casas no tenía problema alguno en dormir sola. Recuerdo tardes de vereda y sol en Villa del Parque, jugando con la barrita de mi cuadra, y de pronto entrar a tomar un vaso de jugo y que ella me llamara desde su habitación. Encontrarla en la cama, borracha y fumando, y que me diga que no soporta más tanto dolor, que se va a morir. Que se quiere morir. Recuerdo mi angustia, mis lágrimas, mi no entender si me estaba diciendo que estaba enferma o si iba a hacer algo para morirse o qué. Recuerdo no tolerar la idea de vivir sin ella. Y después de decirme esas cosas me echaba, me decía que volviera con los chicos a la vereda, me obligaba a hacerlo a pesar de mis protestas. Recuerdo bajar la mirada para no enfrentarme a las preguntas de mis amigos ante mis ojos arrasados.
Ok, necesito un respiro, así que va otro continuará. Sepan que no es de estrellita. |
|  | | Pixie Diosa Mala Malísima


Mensajes: 2918 Fecha de inscripción: 08/12/2009 Localización: Neverland
Hoja de Personaje Nombre: Bazooka (Noam Dayan) Edad: Desconocida
 | Tema: Re: Historias familiares Lun 29 Mar 2010 - 23:26 | |
| Lo sabemos, pero vos sos nuestra estrellita [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] Si yo en cualquier momento me largo a llorar... Tomate todo el tiempo que necesites. Y sí, algún día escribí una novela. |
|  | | Osa Bizcochuelo


Mensajes: 337 Fecha de inscripción: 10/01/2010 Edad: 25
 | Tema: Re: Historias familiares Miér 31 Mar 2010 - 3:03 | |
| Croft: es imposible pasar como si nada después de leer esta historia, pero por otra parte es dificil decir algo. Se me vienen mil preguntas pero no quiero condicionar tu relato, realto de una historia que bien podrías pasar a novela. Espero el "continuará"... y como dijo Pixie, tomate tus tiempos. Gracias por compartirla con nosotras!
PD: la tercer historia... es la tuya? si si, soy muy ansiosa, perdon. |
|  | | West SemiDios


Mensajes: 2830 Fecha de inscripción: 05/12/2009 Edad: 30 Localización: Where the shadows run from themselves
Hoja de Personaje Nombre: Jeremy West Edad: 25
 | Tema: Re: Historias familiares Miér 31 Mar 2010 - 12:00 | |
| Si siguen diciéndome que debería escribir una novela, me lo voy a empezar a tomar en serio :mrgreend: No, la parte 3 no es mi historia, Pix pidió la historia de mi madre. Así que seguiré con eso, aunque obviamente yo también sea un personaje importante  Podés preguntarme lo que quieras y te contesto en formato "notas al margen"  |
|  | | Lisa SemiDiosa


Mensajes: 4090 Fecha de inscripción: 06/12/2009 Edad: 30 Localización: Buenos Aires
Hoja de Personaje Nombre: Lisa Edad: 24
 | Tema: Re: Historias familiares Miér 31 Mar 2010 - 13:37 | |
| Dale, seguí! Seguí! Aunque cuando leo ya sé todo lo que viene, lo escribís tan bien, amor!!! Just say yes, you little arsonist... Speak the words I wanna hear to make my demons run. |
|  | | Osa Bizcochuelo


Mensajes: 337 Fecha de inscripción: 10/01/2010 Edad: 25
 | Tema: Re: Historias familiares Miér 31 Mar 2010 - 15:04 | |
| | Croft escribió: | No, la parte 3 no es mi historia, Pix pidió la historia de mi madre. Así que seguiré con eso, aunque obviamente yo también sea un personaje importante  |
Dije tercer historia refiriendome a la tuya luego de la de tu abu y madre [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]. Obviamente ahora quiero ver como sigue esta! |
|  | | Pixie Diosa Mala Malísima


Mensajes: 2918 Fecha de inscripción: 08/12/2009 Localización: Neverland
Hoja de Personaje Nombre: Bazooka (Noam Dayan) Edad: Desconocida
 | Tema: Re: Historias familiares Miér 31 Mar 2010 - 16:15 | |
| Ya sé que voy a llorar, pero dale, dale.. escribí  |
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