A mí me levanta el ánimo escuchar música y hacer algo tonto, como saltar en la cama, salir al pasillo para cerrar la puerta de calle en camisón rogando que ningún vecino me vea así, atender el teléfono con voz graciosa, o lo que se me ocurra. Así me río un poco de lo absurda que puedo llegar a ser y todo lo que me deprime después de eso se me hace más superable.